ENTREVISTA A FLAVIO BENITES: "EL SINDICATO DEBE REPRESENTAR AL TRABAJADOR EN CUANTO CIUDADANO".
De visita en nuestro país estuvo el abogado Flavio Benites de la secretaría internacional de los sindicatos de la industria minera, química y de la energía, afilada a la DGB, la central sindical más grande de Alemania. Brasileño de origen, lleva 8 años viviendo en el país germano. Aquí en Chile se reunió con trabajadores de las confederaciones del cobre, de la alimentación y del petróleo, y por supuesto, se llevó sus impresiones sobre nuestro Observatorio Laboral. Hablamos del tema sindical desde diversos ámbitos:
OL: ¿En qué punto se encuentra la organización sindical en Alemania?
FB: La organización sindical alemana se encuentra en un punto de extrema dificultad si lo comparamos con el pasado reciente. Hay una clara disminución del número de afiliados, situación que alcanza a cada uno de los ocho sindicatos que integra la DGB. Es un tema muy problemático que deben enfrentan los sindicatos alemanes en la actualidad, ya que de mantenerse esta tendencia, puede significar incluso una crisis de legitimación sindical.
OL: ¿Cuáles son las principales causas de esta situación?
FB: Hay dos principales causas: una es porque con la unificación de Alemania en el año 90, tras la caída del muro, toda la mano de obra de la antigua Alemania oriental se afilió a los tradicionales sindicatos occidentales, lo que significó un boom, pero luego esta actividad económica en la antigua Alemania oriental decayó hasta el punto de generarse un alto desempleo y la consiguiente pérdida de afiliados, situación que se mantiene hasta ahora. La parte más dramática de la historia es que esto significa que el proceso de unificación de Alemania no ha cuajado en lo social y que hay claramente dos Alemanias: una occidental con una fortaleza económica que se mantiene desde la postguerra donde hay pobreza y desempleo, pero muy localizados y la situación de la Alemania oriental donde hay un 20% de desempleo, e incluso en algunas regiones hay más que eso.
OL: ¿Y la pérdida de empleo de planta fija?
FB: Esa es la otra razón de pérdida de afiliados a los sindicatos. Justamente por el proceso de transferencia de las plantas industriales a los países del este de Europa. Otro tema que se suma a esto, es el incremento de los sectores de servicios que cada vez más sustituyen al sector industrial en materia de generación de nuevos empleos. Estos son más difíciles de traer al sindicato, ya que los trabajadores del área de servicios tienen intereses más individualistas.
Todo este panorama representa para los sindicatos un desafío muy grande, que es sindicalizar y organizar a trabajadores de servicios que están en todas las ramas y no sólo en las clásicas.
OL: Además, el sector de servicios tiende a precarizar más el empleo...
FB: En Alemania no hay una alta rotación de trabajadores de servicios como ocurre en Chile, pero igual el trabajo es más precario, si lo comparamos con el sector industrial.
Por ejemplo, la realidad de los Call Center es una muestra del crecimiento del sector de servicios acompañado de precarización en las condiciones de trabajo. También está el tema de la subcontratación, donde se puede hablar de precarización. Pero, por otro lado, en Alemania sigue existiendo una ley de protección contra el despido que es bastante eficaz, lo que se suma al control sindical y de los consejos de empresas que observan las decisiones del empresario, impidiendo que se flexibilice mucho el despido.
OL: ¿Cómo se protege a los trabajadores de las empresas subcontratistas en Alemania?, ¿Tiene la empresa matriz alguna responsabilidad sobre ellos?.
FB: En sectores como el metal o la química, los trabajadores subcontratados son incluidos en la negociación colectiva de la empresa matriz. El mayor problema está en los sectores donde no es posible controlar lo que hacen los subcontratistas, por ejemplo, en la construcción. Allí, lo que hay principalmente es contratación ilegal de mano de obra con inmigrantes de Polonia y de la región balcánica y es prácticamente imposible que los sindicatos desarrollen una acción eficaz.
Por otro lado, en los convenios colectivos que son negociados por los sindicatos de las casas matrices, muchas veces se hacen concesiones a las empresas y los subcontratados reciben un nivel de sueldo más bajo que los establecidos en los convenios colectivos normales. Hay unos mecanismos llamados “cláusulas de apertura”, por medio de los cuales se negocia un determinado nivel de sueldo para el sector, pudiendo ser incluso adaptado "a la baja" a nivel de empresas o de regiones con el fin de mantenerse los puestos de trabajo.
OL: ¿Y qué sucede con la extensión de los derechos laborales en las empresas alemanas instaladas fuera de su territorio?
FB: Los grandes grupos industriales de Alemania están deslocalizando su producción de manera intensa, sobre todo hacia los países del este de Europa que han ingresado recientemente a la Unión Europea como Polonia, República Checa, Hungría y Eslovaquia. Eso supone para el sindicalismo alemán tiene una tarea muy difícil, porque prácticamente su trabajo en los últimos años se ha reducido a la defensa de los puestos de trabajo existentes en Alemania, básicamente a través de concesiones al empleador, como es el incremento de la jornada semanal de trabajo en algunos casos acompañado de rebaja salarial. Todo a cambio de tener el compromiso del empresario de que no iba a despedir al trabajador.
OL: ¿Y esto se hace hoy día?
FB: Esta política que corresponde a la deslocalización de manera defensiva, se hizo y se sigue haciendo en algunas empresas cuando es necesario. Pero hoy los sindicatos también buscan desarrollar iniciativas sindicales ofensivas que puedan responder al fenómeno de la deslocalización. Esto tiene que ver con las alianzas que se puedan establecer con otros países para trabajar conjuntamente, sobre todo para organizar la discusión en torno a las políticas de nuevas inversiones, es decir, las redes de trabajo en los grandes grupos económicos.
OL: ¿El poder de las alianzas internacionales?
FB: Lo más importante es que estas redes tengan como base la iniciativa del sindicato del país en que está la matriz de la empresa y que éste esté comprometido desde el origen de la red, ya que si tienes el compromiso de este sindicato puedes generar redes que cuenten con un cierto nivel de información. Digo esto porque los sindicatos españoles, franceses y alemanes cuentan con legislaciones que les garantizan el acceso a la información y consulta en forma previa a determinadas decisiones empresariales.
A medida que las redes tomen cuerpo, esa información y derechos a consulta pueden diseminarse hacia los países que no disponen de estos derechos y que hoy no tienen ninguna información. Por eso, me parece que una política ofensiva sindical a través de las redes en defensa de los puestos de trabajo en este fenómeno de globalización –y específicamente de deslocalización- puede jugar un papel clave.
Obviamente, no se trata de uniformar políticas, por ejemplo de que todos los trabajadores en el mundo cobren el mismo sueldo, porque eso tiene que ver con las realidades regionales que enmarcan los procesos de contratación, inversión, etc., pero sí que la responsabilidad social empresarial se ejerza en todo el mundo de una manera uniforme y que los derechos sociales de los trabajadores se reconozcan a escala mundial. Está claro que para que este ejercicio sea un medio efectivo de respeto a los derechos de los trabajadores tenemos que desarrollar mecanismos de información y derechos de consultas comunes a todos los trabajadores; esa es la tarea, ese es el desafío.
OL: ¿Deben adecuar los sindicatos su rol acorde a la actual conformación de la sociedad?
FB: La necesidad impuesta por la realidad apunta a que los sindicatos dejen de ser sólo instrumentos de lucha laboral estricta en lo que se refiere a condiciones de trabajo, empleo, sueldo, etc., y pasen a actuar como redes de apoyo social entre los trabajadores, no solamente en cuanto trabajadores, sino en cuanto ciudadanos. Así lo ha manifestado un profesor italiano: “los sindicatos se han encargado a lo largo de su historia de representar a los ciudadanos en cuanto trabajadores; ahora, más que nunca, con los cambios que se producen socialmente en el mundo, se trata de hacerlo al revés, de representar al trabajador sobre todo en cuanto ciudadano".
Este cambio supone una extensión de las funciones de representación política y social que se atribuye al sindicato o al movimiento sindical. Más que la forma de organizarse y la entidad política, lo que cuentan son las tareas, los objetivos que se debe atribuir un sindicato. Es decir, defender los intereses de los trabajadores en cuanto ciudadanos, mas allá de la empresa. Por supuesto que las tareas clásicas siguen todas allí, pero hay que agregar nuevas tareas y esto supone la necesidad de que los sindicatos reconozcan que no se la pueden solos y que tienen que abrir su espectro en base a alianzas con otros segmentos de la sociedad para defender estos intereses y legitimarse ante ella. El movimiento sindical debe interesarse por los empleados, por las mujeres, por los niños, por los estudiantes; tiene que estar presente en las luchas concretas.
Rol del movimiento sindical chileno en el cambio a la legislación
OL: De lo que ha visto en Chile ¿cuáles son los principales nudos que visualiza en el mundo sindical?
FB: Primero, el tema de la sindicalización por empresa me parece muy grave, porque genera dificultades de organización, además de falta de financiamiento. Esto lo hace muy difícil. También es muy raro que se prohíba negociar por sectores, en esto de que por encima de la empresa no se pueda negociar. A mi juicio, está pendiente entrar a un marco donde se opere a nivel de rama.
OL: ¿Cuál es el rol de la CUT aquí?
FB: Yo creo que ahí el movimiento sindical debe jugársela por cambiar la ley y garantizar que dentro del marco de relaciones laborales que se practica en Chile se pueda negociar por sobre la empresa; esto es clave. Y en la subcontratación, me parece que para los sindicatos es un tema clave en su relación de poder con las empresas, porque si no se controla el proceso de subcontratación y no se dispone de mecanismos públicos que apoyen a los sindicatos en su tarea de controlar lo que pasa con los trabajadores subcontratistas, significa que a la larga habrá una pérdida del espacio de representación e incluso de deslegimitizacion, porque pensarán que para qué sirve un sindicato si luego voy a perder mi trabajo y pasaré a una empresa subcontratista donde mis derechos se van a perder.
OL: En Chile hay experiencias recientes de alianzas entre sindicatos y organizaciones sociales...
FB: Según lo que he visto, en Chile esto me ha parecido bastante positivo, porque comparado con otros países de Sudamérica, me parece que aquí el tema está presente y que el movimiento sindical está buscando esas alianzas. En otros países no se habla del tema y los sindicatos se comportan como si fueran los únicos que tienen algo que decir y que no necesitan de alianzas.
He escuchado quejas de que en Chile al dirigente sindical se le reconoce muy poco. Bueno, esto precisamente tiene que ver con romper el aislamiento a que se someten los sindicatos en países en vías de desarrollo o de economías emergentes como son las latinoamericanas. Me parece que para romper con esto hay que anclar el trabajo sindical en base a alianzas con la sociedad y para eso el trabajo conjunto entre sindicatos chilenos con otros pares de la región, Europa y ongs, me parece clave para romper la situación de aislamiento.
Las confederaciones del cobre, del petróleo y de alimentación con las que me he reunido reconocen que necesitan trabajar con otros sindicatos y que necesitan del apoyo internacional. Saben de la importancia de esta experiencia con redes internacionales de trabajadores en base a tareas concretas y a determinadas empresas, ya que así se generan nuevas formas de solidaridad y nuevas alianzas.
Observatorio Laboral: un ejemplo de alianzas
FB: ¿Qué impresión se lleva del Observatorio Laboral?
Me parece que en este sentido, el observatorio laboral -que ha sido uno de los motivos por los que he venido aquí- está muy bien situado entre las prioridades de la Cut, por la manera en cómo lo han hecho. También hay otras experiencias de observatorios laborales como el de Brasil, pero allá funciona como una entidad fuera del sindicato o la estructura misma de la Cut. En cambio aquí, el observatorio laboral está dentro de la estructura misma de la Cut y se transforma en un instrumento que busca apoyo afuera, como a través de Cenda y otras organizaciones.
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