Fuente: www.clarin.com
ENCUENTRO DE PUEBLOS Y ESTADOS: “UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO”
En Bolivia el “Encuentro de Pueblos y Estados por la liberación de la Patria Grande” reunió a 14 países de América. En Argentina, se concretó el “Encuentro Nacional Campesino Indígena”. Ambos sentaron las bases para la integración de los pueblos.
“La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”, expresó alguna vez Simón Bolívar. El territorio latinoamericano levanta el grito libertario contra el neoliberalismo y extiende la lucha por la integración. Muestra de ello fue el “Primer Encuentro de Pueblos y Estados por la liberación de la Patria Grande" que se llevó a cabo del 27 al 30 de octubre en Sucre, Bolivia, al cual asistieron representantes de movimientos populares e intelectuales de izquierda de 14 países de América.
Es la primera vez que se reúnen tantos actores y voceros de distintos movimientos a fin de combinar fuerzas para enfrentar al “norte revuelto y brutal que nos desprecia”, como llamó José Martí al imperialismo norteamericano. Y los resultados fueron más que prósperos.
Se conformó un Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) como nuevo sujeto social y político de la Patria Grande que abarca a Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Paraguay, Uruguay y Venezuela, cuyas demandas fueron presentadas en el acto de inauguración por el Presidente Movimiento Campesino de Formosa (MOCAFOR, Argentina), Benigno López y retomadas en el cierre por el Presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos (APDH, del Ecuador), Alexis Ponce.
Puntualmente se exigió a los presidentes que expliquen por qué se sigue pagando una deuda fraudulenta, que saquen las bases militares estadounidenses de la Patria Grande, la necesidad de presentar un plan integral-coherente para la reindustrialización, renacionalización de los recursos naturales y sociales y el rescate del campo, y por último un plan de defensa militar contra el imperialismo estadounidense-europeo basado en la unión cívica-militar de los pueblos, que defienda las fronteras hacia el exterior.
Además fueron discutidas otras propuestas como la reforma agraria, la creación de un banco bolivariano y el establecimiento de una moneda y una nacionalidad únicas; la Universidad Latinoamericana, el respaldo estatal al desarrollo autogestionario de nuevas empresas; el desarrollo de nuevas formas de control financiero y bancario que garantice el dominio de los pueblos sobre los recursos naturales y financieros; la defensa del medio ambiente y la amazonía; la educación y la salud pública extendidas; y el respeto a las tradiciones culturales.
La apertura del Encuentro estaba a cargo del Presidente de Bolivia, Evo Morales, pero tuvo que estar presente en la firma de los dos primeros nuevos contratos con las petroleras TotalFInaElf (Francia) y Vintage (Estados Unidos) en La Paz y fue reemplazado por el Presidente del senado Santos Ramírez, quien afirmó “la utopía que ustedes soñaron y escribieron se está viviendo en Bolivia, la unidad entre el poder popular y el gobierno es una realidad”. Y agregó “No sólo hay que redundar Bolivia, hay que refundar la Patria Grande".
Participaron organizaciones de Argentina, Perú, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Paraguay, Ecuador, Guatemala, Honduras y México, países que lograron entablar un diálogo intercultural, establecer una alianza estratégica entre el Estado boliviano y los movimientos sociales presentes, revelar la existencia de “una nueva vanguardia latinoamericana” que unifique las bases sociales en torno a una identidad libertadora y organice la lucha defensiva contra las oligarquías criollas y el imperialismo.
“Fue una nueva experiencia positiva, constructiva, integrista; un significativo avance en la conformación del nuevo sujeto político de la revolución continental, que superando el intelectualismo, el protagonismo y el sectarismo, contribuyó a la unidad, la coordinación y el entrelazamiento horizontal de las diversas organizaciones sociales, políticas y gremiales de los trabajadores, los campesinos y los indígenas de nuestra Patria Grande”, sostuvo Pedro Campos Santos, participante del Encuentro y exponente en la Mesa Socialismo del Siglo XXI sobre la “Autogestión y la Cogestión obrero-estatal en la nueva economía socialista de equivalencias”.
Este Encuentro fue un esfuerzo fructífero por consolidar nuevos lazos sociales en pos de una democracia participativa e igualitaria fundada en el respeto a la diversidad cultural. El vicepresidente de Bolivia, Álvaro González Linera, dijo al finalizar este Encuentro que “O ganamos todos o perdemos todos, este es el designio del siglo XXI. Por eso estamos obligados a globalizar la lucha y ahí tiene que haber una articulación de movimientos sociales y Estados progresistas que permita ir irradiando, expandiendo los lazos de solidaridad. Es muy importante compañeros que entendamos las luchas, que nos enseñen lo que están haciendo, lo que está pasando en el Ecuador, en Argentina, en México, en Francia”.
En un comunicado reciente de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa”, se afirma que “los pueblos indígenas somos un nuevo actor social y político en el actual contexto nacional e internacional marcado por el agotamiento de viejos valores y paradigmas. Frente a los temores y la visión de los conservadores que nos ven como una amenaza o como un retroceso en la historia, los pueblos indígenas somos portadores de un proyecto de democratización de nuestras sociedades y de los Estados de los que somos parte”.
Es un hecho que el movimiento popular está tomando fuerza y borrando divisiones. Al tiempo que en Bolivia se realizaba este “Encuentro de Pueblos y Estados por la liberación de la Patria Grande", en Argentina se llevaba a cabo el Encuentro Nacional Campesino Indígena con movilización en Mendoza que fue convocado por el Movimiento Nacional Campesino Indígena y contó con la participación de más de 600 delegados de organizaciones campesinas indígenas de todo el país. En la declaración final se expresó “Que estamos unidos en defensa de nuestros derechos y queremos cambiar la realidad para lograr una Reforma Agraria Integral y la Soberanía Alimentaria de nuestro pueblo. Luchamos por la tierra y el territorio, contra la injusticia y un enemigo común: los valores del Capitalismo”.
América Latina estrecha brazos, une fuerzas contra un enemigo común y la “unión latinoamericana” no quiere ser utopía, los pueblos y movimientos sociales que se han visto sometidos al yugo neoliberal necesitan que sea haga realidad.