Fuente: www.clarin.com
OMC: SALVAR LA RONDA DE DOHA (*)
Las negociaciones de la Ronda de Doha para el desarrollo están estancadas desde el mes de julio. Ha llegado el momento de darles un renovado impulso para evitar su fracaso.
Los políticos, los directivos empresariales y los miembros de la sociedad civil son conscientes de los costos económicos y políticos de ese fracaso. Un fracaso que nos abocaría hacia el proteccionismo.
El naufragio de la Ronda de Doha supondría efectivamente una alegría para quienes promueven el proteccionismo, contra el que la OMC ofrece la mayor póliza de seguros colectiva.
Basta recordar la Ley que en 1930 llevó a los Estados Unidos a cuadruplicar sus aranceles. Muchos gobiernos europeos adoptaron medidas de represalia frente a las exportaciones de los EE.UU. Los resultados fueron devastadores. Las exportaciones registraron una caída del 60% y las importaciones se redujeron en dos tercios. El impacto se dejó sentir en una gran depresión en todo el mundo. El uso agresivo de sanciones dio lugar al nacionalismo económico, que fue uno de los factores que condujeron a la Segunda Guerra Mundial.
Ahora está en juego el fortalecimiento del sistema comercial mundial no discriminatorio que surgió con la experiencia de aquel desastre, es decir un sistema que garantizó, y aun garantiza, que el comercio se rija por el imperio de la ley y no por la ley de la selva.
El problema actual en estas negociaciones es la agricultura, que representa menos del 8% del comercio mundial y menos del 5% del empleo en los países industrializados, pero que mantiene bloqueadas las negociaciones sobre los servicios, los productos industriales y la mejora de las normas comerciales.
Es cierto que toda reforma de la agricultura resulta políticamente difícil, pero lo que ahora se pide a los gobiernos es pequeño comparado con los beneficios que podemos perder si no damos este paso. Se trata de reducir unos pocos miles de millones de dólares en las subvenciones agrícolas que distorsionan el comercio, y una reducción de apenas unos puntos más en los aranceles medios aplicados ahora en los países ricos y los grandes países en desarrollo emergentes.
La responsabilidad recae en especial sobre EE.UU., Europa, la India, China, Brasil y Japón. Es poco el tiempo que queda y mucho lo que está en juego.
(*) Pascal Lamy - Director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC)