Fuente: www.ambitoweb.com
CONSTRUCTORES SE PREPARAN PARA SALTAR "CORRALITO URBANO"
La veda para construir torres en seis barrios porteños por tres meses sorprendió a constructores e inversores que, enseguida, amenazaron con una lluvia de presentaciones judiciales como nunca antes impulsó el sector por lo que consideraron una medida arbitraria, injustificada y expropiatoria.
Sobre todo, la embestida se intensificaría si se producen nuevos fallos que frenan obras en proceso. El Gobierno porteño (que decretó frenar por 90 días los nuevos permisos de obra en Caballito, Coghlan, Villa Urquiza, Palermo, Villa Pueyrredón y Núñez) reunió a los principales actores del mercado y explicó que la medida será revisada caso por caso, y que bajo ningún concepto deseaba entrar en una judicialización de un tema que puede resolverse administrativamente.
Hoy está en armado una mesa técnica con representantes de ambas partes que intentará analizar en qué casos hay fundamento para frenar la construcción y en cuáles no los hay.
Un importante constructor de la Capital Federal explicó a este diario que no existen argumentos que vayan a sostener la idea de que la construcción hará colapsar los servicios públicos de los barrios afectados, como se dijo. "Hace más de 50 años la población de la Ciudad de Buenos Aires es de entre 2,9 millones y 3 millones de personas. Es cierto que la gente se distribuye de manera diferente, pero el caudal en los servicios públicos debería ser el mismo", dijo.
Pero además de eso, los analistas piensan en otros detalles. "Por ejemplo -se preguntan- por qué se detienen las obras en Coghlan donde en el último mes sólo se pidieron permisos para construir 18 viviendas nuevas (y es una zona todavía muy tranquila en cuanto a tránsito) y no en Belgrano donde se pidieron permisos para hacer 72 viviendas nuevas en sólo un mes, un barrio en donde ya no quedan terrenos disponibles para construir, y en donde sí hay zonas en las que por ejemplo se inunda".
Según explicó Juan Pablo Schiavi, ministro de Obras Públicas, junto con los representantes de la construcción, inmobiliarias, el sindicato de la UOCRA y las empresas de servicios públicos se analizara la infraestructura en cada barrio. Si efectivamente no hay riesgo de colapso como aseguran los constructores, la suspensión en el otorgamiento de servicios se acortará. De lo contrario, el tiempo podría extenderse mientras se le envía a la Legislatura porteña el proyecto de modificación del Código de Planeamiento Urbano necesario. Eso sí, esto podría llevar el problema hasta mitad de 2007.
Los analistas del mercado aseguran que las autoridades porteñas revisarán la medida inmediatamente ya que fue tomada de forma apresurada, y tiene fuerte oposición en el gobierno nacional. Además, no solamente perjudica el desarrollo de la actividad durante estos tres meses, sino que afecta las inversiones futuras que no llegarán si hay inseguridad jurídica.
"El Gobierno quiere desarrollar el sur de la Ciudad y nos pide a los desarrolladores que miremos también hacia ese sector. Pero cómo sabemos que dentro de un año, cuando ya tengamos los terrenos comprados, no va a haber una manifestación de vecinos que podría provocar un freno a los permisos de obra en ese barrio. Es demencial, pero los inversores lo piensan", dijo Daniel Mintzer, de G & D. Desde el sector inmobiliario apoyan la idea. "No está muy claro cuál es el espíritu de la medida. Da la sensación de que es lo mismo que los porteños estén preocupados por el tránsito en la Ciudad que es un caos y se decida prohibir la venta de autos", ironizó Alejandra Covello, de la inmobiliaria que lleva su apellido.
Si bien la medida es amplia, queda margen para un tipo de construcciones de hasta 13,5 metros de alto por ejemplo.
Se preguntó a José Rozados de "Reporte Inmobiliario":
Para no abandonar sus planes ¿los inversores no podrían hacer edificios más bajos y aprovechar los terrenos?
"Esa altura equivale a un edificio de 4 pisos. Ningún inversor que haya pagado millones de dólares por un terreno podría hacer negocio vendiendo 20 departamentos", contestó.