Newsletter Nº50–Viernes 1 de Diciembre de 2006 - Año 1


Fuente: prensamercosur.com.ar

Encuentro en Guatemala 

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE CONTRA EL HAMBRE 
 
Delegaciones de 34 países de la región participaron en talleres de promoción de políticas públicas que permitan erradicar este problema. El presidente de Brasil brindó su apoyo mediante un mensaje enviado.
 
Bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la iniciativa de una América Latina y el Caribe Sin Hambre para el 2025 es avalada por los jefes de Estado de los 22 países que conforman la Comunidad Iberoamericana de Naciones.
El presidente de Brasil, Luis Ignacio “Lula” da Silva brindó su apoyo a la Iniciativa “América Latina y el Caribe Sin Hambre para el 2025” durante la inauguración de la primera reunión del Grupo de Trabajo, llevada adelante por representantes de América Latina y el Caribe, en pos de homologar políticas públicas para combatir el hambre en la región.

La reunión, fue inaugurada por el presidente de Guatemala, Óscar Berger, quien reiteró su compromiso en favor de la seguridad alimentaria y pidió acciones concretas para terminar con el hambre que aqueja a millones de personas.

La iniciativa surgió en Guatemala en septiembre del año pasado durante la realización de la Conferencia Regional sobre el Hambre Crónica, impulsada por este país centroamericano y Brasil.

A la reunión asisten delegados de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Haití, México, Panamá, Paraguay, Perú y el país anfitrión.

De acuerdo a cifras de la FAO, la Iniciativa está sustentada por los 52 millones de personas desnutridas del continente y; sobre todo, por el siete por ciento de los niños menores de cinco años que sufren desnutrición crónica.

En una carta leída por Milton Rondó Filho, Coordinador General de las Acciones Internacionales de la Lucha contra el Hambre del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, el presidente destacó el reto de erradicar el hambre en la región, y llamó a la iniciativa “la gran obra de la democracia en la consolidación de una nueva identidad regional en el siglo XXI”.

En la misiva, el mandatario brasileño reafirmó el compromiso de su Gobierno y de su país para erradicar el hambre que se padece en toda la región. Asimismo, destacó la necesidad de trabajar en conjunto para vencer las inequidades sociales. Y recalcó la capacidad productiva de la Región y la coyuntura política favorable, reflejada en un abanico de gobiernos progresistas que conciben la justicia social como la gran frontera de la soberanía de este tiempo.

Los componentes de “América Latina y el Caribe Sin Hambre” son fortalecer los sistemas nacionales de Seguridad Alimentaria, y apoyar el mantenimiento del tema del hambre en la agenda pública.

Promover la cooperación Sur-Sur: esquemas flexibles en el tiempo, objetivos e intercambio desde los altos niveles políticos hasta los miembros base, técnicos, emprendedores privados y periodistas.

Construir una masa crítica de profesionales y líderes para formular e implementar programas de Seguridad Alimentaria y sensibilizar a la sociedad como un todo.

Generar redes y sinergia entre las iniciativas existentes y en los altos niveles de toma de decisión, con la FAO actuando siempre como catalizador del proceso entre los países y dentro de las organizaciones de ayuda.

Monitorear la información y la difusión del conocimiento y estudios, acompañado de la creación de un Observatorio Latinoamericano de Hambre y Pobreza.

“América Latina y el Caribe Sin Hambre” es uno de los arcos de ese puente que nos hace mayores que la suma de nuestras adversidades -expresó Lula-. Alianzas estratégicas ya puestas en marcha a partir del Mercosur y de la Comunidad Andina de Naciones confirman la relevancia de la cooperación para superar los desafíos que limitan nuestro desarrollo y sacrifican a nuestros pueblos”, agregó.

En Brasil, el Programa Hambre Cero y la Bolsa Familia garantizan la seguridad alimentaria a más de 45 millones de personas, con progresos record en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Lula finalizó su discurso haciendo un llamado para transformar la Iniciativa en el principio de un consenso político continental, que busque “sembrar justicia y cooperación, para conseguir la dignidad y el bienestar que nuestro pueblo merece”.


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