DESEMPLEO: ¿HASTA DÓNDE SE PUEDE BAJAR LA DESOCUPACIÓN?
El aumento del empleo benefició a todos los sectores y niveles educativos. Este dato reaviva la polémica: ¿hay un núcleo duro de desempleo o no?
Ayudado todavía con planes sociales, y después de haber superado la marca del 20%, la desocupación volvió a ser de un dígito. El 8,7% registrado en el cuarto trimestre de 2006 —que de todas maneras representa casi 1,4 millón de trabajadores, un número que todavía ejerce una gran presión sobre el mercado de trabajo— aún es elevado para lo que debería ser una desocupación "natural" para un país con la estructura económica argentina.
El mayor empleo que se alcanzó a partir de fines de 2002 se debe al repunte económico, sustentado en un ciclo internacional favorable, a la reducción del costo laboral producto de la devaluación, la mayor productividad y la existencia de un gran número de desocupados (3,4 millones a mediados de 2002), y también al menor ritmo de crecimiento de la población activa, lo que significa una Población Económica Activa (PEA) —sobre la que se calcula el desempleo—, menor con los años.
Otra característica es que la mayor ocupación laboral no logró revertir los altos niveles de pobreza (28% de la población total) y de trabajadores en negro (40% de los asalariados) y la existencia de una enorme masa de gente —1,5 millón de personas— que reciben distintos planes sociales o de empleo nacionales o provinciales, con algún grado de contraprestación laboral. También hoy hay más rotación laboral
El Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, le dijo a Clarín que además de la caída del desempleo, "la incidencia del Plan Jefes de Hogar en la reducción de la desocupación se acotó notablemente en los últimos años. Durante el segundo trimestre de 2003, la diferencia entre la tasa de desempleo y la que no considera ocupados a los beneficiarios del Plan Jefes era de 3,2 puntos porcentuales mientras que en el cuarto trimestre de 2006 alcanzó a sólo 0,6 puntos porcentuales".
Tomada señaló que "la información estadística rechaza la hipótesis que plantea la existencia de un núcleo duro del desempleo. Los desocupados mayores, los de bajo nivel educativo, los de larga duración y los que no tienen experiencia laboral han conseguido empleo en la misma proporción que el resto. En síntesis, la población desocupada se redujo a la mitad sin variar sustancialmente su composición".
Y siguió: "A mí me parece que los apóstoles del núcleo duro lo que están haciendo en realidad es seguir con la técnica del augurio negro, que a esta altura del partido debieran entender que les está fracasando", subrayó el titular de Trabajo.
El Ministro continuó diciendo que "pasamos de la administración de los planes sociales a políticas activas de inserción laboral y esto no es una frase, es la realidad. ¿Ustedes saben el volumen de la tarea de capacitación que se está realizando desde este Ministerio de forma articulada con el sector privado? ¿La cantidad de jóvenes que se están incorporando al trabajo? ¿Tienen en claro que en la Argentina estamos construyendo una red de Oficinas de Empleo que con 250 agencias se cubre el 90% de la población económicamente activa y que ya estamos superando la mitad de ese número?".
Un Informe de la Fundación Mediterránea puntualiza que si bien la tasa de desempleo volvió a los niveles de 1993, la estructura de los ocupados presenta diferencias en términos de formalidad laboral, poder adquisitivo de los ingresos laborales y capital humano. Ahora, según la Fundación Mediterránea, "la informalidad laboral es más alta y los ingresos en términos reales (medidos en pesos de 2006) son más bajos", mientras que —contra lo que casi todo el mundo cree— "los ocupados tienen más capital humano".
"Mientras que en 1993 del total de los ocupados solo un 22,9% tenía estudios superiores (incompletos o completos), esa proporción aumentó al 33,1% en 2006", precisa el Informe a la vez que señala que, "en promedio, los ingresos han perdido más de un 25% de poder adquisitivo, siendo la pérdida mayor en el caso de las mujeres que en los hombres".
Sin embargo, de aquí no se deduce que los que no encontraron trabajo son los trabajadores menos educados. "La desocupación perjudica más fuertemente a quienes exhiben menor capital humano en los dos períodos bajo análisis, pero en el presente afecta más a los individuos que están más educados", dice el Informe.
Este dato cuestiona una de las tesis que están en boga y que atribuye la desocupación a la menor preparación educativa del trabajador que busca empleo.
Esto se corrobora en los datos del INDEC que indican que la mayor reducción del desempleo se verificó entre los que tienen más y menos educación, mientras cayó menos entre los de nivel educativo medio.
Otro rasgo del actual momento ocupacional es que, aunque buscan empleo, los desocupados permanecen más tiempo en esa situación. "Mientras que en 1993 sólo el 4,4% estaba desempleado por un período mayor a un año, ese porcentaje trepa a 29,3% en 2006", dice la Mediterránea, lo que revelaría que el "desempleo estructural" es más elevado.
Los datos del Ministerio de Trabajo, en base al INDEC, marcan que, con respecto al peor momento de la crisis, la mayor reducción del desempleo se produjo entre los que tienen educación universitaria y terciaria completa y entre los que tienen sólo hasta educación primaria.
Otro cambio es que la reducción del costo salarial por unidad de producción —por el incremento de los precios de fabricación por encima de los salarios y el mayor volumen de producción— hace que, como señala Kostzer "no se requieran de bajas en las contribuciones patronales ni contratos precarios para que las empresas realicen sus operaciones, vendan y ganen, sino todo lo contrario. Requiere de un mercado interno consistente, estable, dispuesto a gastar y un empresariado motivado para invertir".
Extractado de: www.clarin.com