Newsletter Nº65- Jueves 19 de Abril de 2007 - Año 2


EL DESAFÍO ENERGÉTICO: GAS, PETRÓLEO Y BIOCOMBUSTIBLES, EJES DE UNA CUMBRE EN VENEZUELA

Una docena de países de la región incluyendo a Argentina y Brasil se reunió en la isla Margarita. Analizaron el plan del gasoducto del sur; combustibles verdes y la creación del Banco del Sur.

En esta turística isla venezolana se juegó, un partido extraordinario. Es tan fuera de serie que casi todos los presidentes sudamericanos decidieron estar presentes. El brasileño Lula estuvo desde temprano en el vecindario. Se encontró con Hugo Chávez en Barcelona para la inauguración de una refinería petrolera construida entre ambos países. Pero lo que marcó el tono de la cita fue la presencia de Néstor Kirchner, quien no suele viajar a estas cumbres a menos que sea muy necesario.

Este parece ser el caso. En Porlamar, la ciudad isleña más importante, habrá un sinfín de citas bilaterales, convenientemente salpimentadas por discursos formales de la cumbre regional que se inició efectivamente el pasado lunes y culminó el martes.

En el escenario hubieron  tres elementos clave que definen el futuro equilibrio sudamericano: la parte energética, razón de la cita (Cumbre Sudamericana de Energía); las formas de financiación de los proyectos de infraestructura; el anuncio de la creación del Banco del Sur y los biocombustibles, que conforman un capítulo aparte.

Los presidentes ensayan el ballet del poder en la conformación del banco sureño, que debe en gran medida competir y hasta sustituir al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dirigido por el colombiano Luis Alberto Moreno, muy próximo al gobierno de los Estados Unidos.

Para Lula da Silva, quien autorizó a su ministro Guido Mántega a enviar desde Washington una señal clara de apoyo al Banco del Sur, la reunión en Margarita contiene múltiples desafíos. Pero ninguno le sienta mal.

El rápido ascenso de los biocombustibles abrió espacio para que los empresarios empiecen a explorar varias áreas de inversión. En un seminario, realizado por la agencia de noticias Dinheiro Vivo el jueves pasado en San Pablo, los grandes empresarios del sector indicaron que el futuro del biodiesel debe buscarse en algunos cultivos en que la Argentina ejerce el liderazgo mundial. Es el caso del girasol, que ofrece la mayor cantidad del "aceite combustible" por hectárea sembrada.

Según los hacendados brasileños, el girasol es el futuro, aún frente a la soja, un cereal que tiende a disminuir su importancia relativa frente a las semillas del primero. No deja de ser un dato que los estancieros paulistanos dedicados a la caña de azúcar intenten ahora incursionar por el girasol, un cultivo incipiente, al que quieren adaptar a las condiciones del trópico.

Ademas, se abordó otra de las grandes discusiones: el etanol de caña, para algunos la gran solución energética y para otros el gran villano, puede morigerar la pelea que existe entre los biocombustibles y la producción de alimentos. Es que aprovechar las diversas partes de las plantas permite crear centros de producción del alcohol etílico que no impliquen destinar fuentes alimenticias a fines energéticos.

Evalúan, también, que "debe ser discutida en conjunto una acción brasileño-norteamericana para proveer de alcohol al mundo". A nivel empresarial, creen que la mejor asociación pasa por la tecnología brasileña y los capitales norteamericanos. Las áreas más favorables en el mundo para la producción de etanol a partir de la caña de azúcar están precisamente entre los Trópicos de Capricornio y de Cáncer que involucra desde el sur de EE.UU. a los países menos desarrollados de América Latina.

La discusión recién comienza. Nadie dice, en la región, que los biocombustibles vayan a resolver el problema de la futura escasez de naftas (derivadas del petróleo). En todo caso, es un principio de solución en cuanto a reemplazar fracciones del combustible fósil y extender su tiempo de supervivencia como proveedor energético principal.

En cuanto al gasoducto del Sur, es un proyecto que tiene gran aliento de Venezuela. La intención es llevar el fluido desde ese país hasta el extremo sur del continente. Pero los costos, que alguna fuentes estiman en los 20 mil millones de dólares, aparecen como el principal escollo de la iniciativa aunque no ha sido en absoluto descartada por la mayoría de los países involucrados.

 

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