CSI: MANIFIESTO DEL PRIMERO DE MAYO
Los trabajadores y trabajadoras de todos los rincones del planeta, reunidos el Primero de Mayo, celebran los enormes logros del movimiento sindical y honran la memoria de quienes tanto han dado por la causa de la justicia, la igualdad y la dignidad humana.
Toda persona tiene el derecho de tener un trabajo y una vida decentes. Para
muchos millones de personas esos derechos no son más que una aspiración pero
pueden convertirse en realidad gracias a la determinación y la voluntad
colectiva del sindicalismo y quienes actualmente gozan de esos derechos en
su vida cotidiana pueden defenderlos y mantenerlos a través de sus
sindicatos.
La histórica unificación del movimiento sindical mundial que se llevó a cabo
hace apenas seis meses proporciona a nuestra lucha por un mundo mejor nuevos
medios y una vitalidad renovada. Aprovecharemos en la mayor medida posible
este nuevo ímpetu para hacer llegar nuestra solidaridad a todos los que la
necesitan y para cambiar el rumbo de la economía mundial, a fin de que la
misma redunde en beneficio de muchos y no de unos pocos.
Sigue siendo inquebrantable nuestro compromiso de construir un mundo mejor,
donde el progreso económico responda a las necesidades sociales, donde las
personas que viven sumidas en la pobreza y al margen de la sociedad tengan
la posibilidad de acceder a una vida decente y gratificante. Los valores
universales que han apuntalado más de un siglo de orgullosa trayectoria
sindical siguen teniendo la misma validez hoy que en el momento mismo en que
nació nuestro movimiento.
Nos oponemos a todas las formas de opresión y de explotación y proclamamos
nuestra determinación de continuar luchando contra quienes buscan sacar
provecho de las privaciones, la discriminación y la desesperación. Estamos
junto a todas las mujeres y hombres cuyos derechos de trabajadores y de
seres humanos son avasallados y acudiremos en su ayuda de todas las maneras
que podamos. Condenamos a quienes sacan provecho de la miseria de otras
personas y continuaremos luchando contra los tremendos abusos de la codicia
empresarial. Seguiremos procurando construir un mundo donde todos puedan
vivir en condiciones de seguridad y paz, exentos de la amenaza de violencia,
guerra o destrucción.
Las generaciones actuales tenemos en nuestras manos el futuro mismo del
planeta. Nuestras acciones marcarán de manera indeleble las vidas de los
niños del mundo y de las generaciones venideras. Cumpliremos con nuestro
solemne deber de obrar para que haya un progreso económico y social
sostenible, de desempeñar el papel que nos corresponde en lo concerniente al
cambio climático, de proporcionar salud y educación para todos y de hacer
frente a los enormes desafíos que se nos plantean actualmente como comunidad
mundial.
Queremos conseguir que en el mundo todas las naciones puedan cooperar en pro
del bien común, creando y respaldando la justicia en las relaciones
económicas, donde no se deje atrás a ningún país y donde se responda
plenamente a la aspiración de tener una vida decente que abriga todo hombre,
mujer y niño del mundo. Respaldando las loables y perdurables tradiciones de
nuestro movimiento, nos comprometemos a convertir en realidad esos sueños y
esperanzas.